Almuñécar conserva uno de los restos romanos más sorprendentes de la Costa Tropical: su antiguo acueducto. Una obra de ingeniería que, con más de 2.000 años de antigüedad, sigue recordando la importancia que tuvo esta ciudad en época romana.
Si te alojas en el Hotel, puedes llegar en pocos minutos a algunos de los tramos mejor conservados.
1. Una obra de ingeniería romana
El acueducto se construyó para llevar agua desde los manantiales de la zona hasta la antigua ciudad de Sexi, nombre romano de Almuñécar.
Características principales:
- construcción en piedra y mortero romano
- trazado adaptado al terreno montañoso
- uso de arcos y canales de conducción
- integración con el paisaje natural
Su función era esencial para abastecer a la población y a las industrias de salazón de pescado.

2. Dónde ver el acueducto hoy
Aunque no se conserva completo, todavía se pueden ver varios tramos visibles en distintos puntos del municipio.
Los más conocidos:
- zona del casco urbano
- área cercana al Parque El Majuelo
- tramos en dirección a la carretera hacia Ítrabo
| Zona | Estado de conservación |
| Centro urbano | Restos integrados |
| El Majuelo | Tramos visibles |
| Afueras | Estructuras parciales |
3. El agua como base de la ciudad
El acueducto demuestra la importancia del agua en la organización de la antigua Sexi.
Gracias a esta infraestructura se podía:
- abastecer a la población
- mantener las factorías de pescado
- asegurar el crecimiento de la ciudad
- sostener la vida urbana en un entorno seco
4. Un paseo entre historia y ciudad
Hoy, el acueducto está integrado en el paisaje moderno de Almuñécar. No se trata de un monumento aislado, sino de restos que aparecen entre calles, jardines y zonas residenciales.
Esto hace que la visita sea diferente:
- no hay que entrar en un recinto cerrado
- se puede descubrir caminando por la ciudad
- combina historia con vida cotidiana

5. Un legado que sigue en pie
El acueducto romano de Almuñécar es uno de los mejores ejemplos de cómo una ciudad puede conservar su pasado sin dejar de vivir el presente. Una estructura que ha sobrevivido dos mil años y que sigue formando parte del paisaje urbano. Desde el San Cristóbal, es muy fácil incluir este recorrido histórico en un paseo por el centro y descubrir que en Almuñécar la historia no está en los museos, sino bajo tus propios pasos.
